¿Por qué El Aikido de la escuela Kurita Juku Aiki puede interesar a la educación?

 



Por Dr. José Carlos Escobar Hernández
5º.Dan en Aikido – Kurita Juku Aiki

 

 

 

 

 

 

 

El Aikido es una forma educativo-formativa japonesa de corte marcial (un budo) heredera de las tradiciones de los antiguos guerreros samurái, hombres cuyo objetivo era servir (de ahí el significado de su nombre). Dichos guerreros poseían un código ético (el bushido) que no solamente guiaba su vida y sus actos sino que les daba como resultado una ética y una calidad de vida que conviene explorar y reconsiderar porque, para servir de una manera competente y en toda su capacidad, no sólo a sus jefes gobernantes (los llamados shogun) sino a la sociedad en general, se sometían a una educación extremadamente severa que les ayudaba a lograr la excelencia en todo lo que emprendieran.


Su educación o entrenamiento se traducía en un espíritu fuerte e inquebrantable, en una voluntad que podía ser sometida a cualquier prueba. Pero eso no era todo: el espíritu indomable y la voluntad férrea que lograban mediante su duro entrenamiento eran complementados con la sensibilidad artística porque su adiestramiento incluía la música, el arte escénico, la poesía y la contemplación de las cosas hermosas y simples de la naturaleza. Tal formación redundaba en una enorme capacidad para llevar a cabo cualquier empresa que les fuera encomendada y su espíritu ha permeado el Japón contemporáneo haciendo del japonés un pueblo sobresaliente en muchos aspectos, lo mismo económicos que sociales.


Lo anterior explica por qué el Aikido de la Escuela Kurita Juku Aiki, heredero de esa antigua tradición, tiene como objetivo un tipo de educación bastante similar en cuanto al nivel de excelencia buscado. En esta escuela se rechazan los objetivos bélicos de aquellos antiguos guerreros medievales pero se rescatan sus indiscutibles cualidades y se fomenta un valor que puede considerarse de un interés universal inobjetable: el de la no violencia y el de la eliminación de todo objetivo bélico y deportivo. Más aun, el Aikido en Kurita Juku Aiki se preocupa por lograr el perfeccionamiento o desarrollo de la condición humana a través del control absoluto y de una perfecta coordinación del movimiento corporal que permite el empleo de fuerzas naturales que trascienden la acción muscular y el esfuerzo físico rígido y lleno de tensiones.


Empero, es muy importante anotar que la principal diferencia del Aikido auténtico de O’Sensei con las antiguas formas de guerra que fueron propias de los guerreros samurái y que gozan de cierta popularidad hoy día, es que en Aikido los practicantes tienen que realizar un esfuerzo absoluto y acabado no solamente para ejecutar a la perfección todos los movimientos sino para que, al lograr hacerlo, eviten toda herida o lastimadura y consigan trabajar conforme a la armonía de las propias fuerzas del universo. Este es un requisito indispensable en su práctica, además de que fomenta un código ético que redunda en una mayor calidad de vida derivada de la filosofía de la no violencia que constituye su principal característica. Lograr esto supone el abandono del egoísmo personal y de cualquier manifestación destructiva que afecte principalmente el espíritu y la propia condición humana de cada practicante. Cuando el profesor Yutaka Kurita habla de “hacer lo correcto” en sus clases de Aikido alude concretamente a evitar todo sesgo, señal o manifestación de choque, competencia o agresión, sea ésta física, psicológica e incluso verbal. 1


Cabe anotar que la misión de la Escuela Kuritas Juku se basa en la firme creencia de que es sumamente conveniente e importante no truncar nunca el desarrollo psicofísico iniciado por las personas en los primeros años de su vida y en las etapas iniciales de su educación formal, cuyo peso suele haber sido dado por la educación física recibida en la escuela primaria y secundaria. De tal suerte, y con la firme idea de que la educación mediada por el trabajo corporal mejora la formación integral y continua de las personas, Shihan Kurita sostiene que el Aikido tiene mucho que aportar a la ética y a la calidad de vida de los practicantes porque, a diferencia de artes físicas más conocidas –como el yoga, el taichí, el karate, el judo o cualquier otro deporte similar–, se trata de una actividad que se practica en parejas que intercambian los papeles de “atacante” y “atacado”, evitando el choque y debiendo olvidarse del binomio ganar-perder, para cambiarla por el binomio crecer-crecer.

Teóricamente, lo anterior supone liberarse de la necesidad de vencer a los demás para ocuparse en cambio del desarrollo propio, además de la perseguir una formación que busca un genuino espíritu de colaboración, confluencia y armonía, palabras con las que debe traducirse correctamente el nombre de la disciplina. En el Aikido de la Escuela Kurita Juku, la mayor victoria es la victoria sobre uno mismo por lo que el afán de superación que ello representa busca hacer que el individuo se auto-transforme y cambie tanto en su ética como en su calidad de vida con lo cual puede cambiar no solamente su entorno sino a la sociedad entera.


Díaz Barriga (2005) –importante investigador de la UNAM– reconoce que la formación en valores es un tema de enorme interés, dados los comportamientos agresivos, violentos e irracionales que suelen observarse a todos los niveles de la sociedad en forma de agresiones y choques que impiden la sana convivencia social. Son muchas las diversas formas de violencia real que se produce dentro del trato entre las personas, como son la falta de respeto a la autoridad, los fraudes generalizados, las malas prácticas comerciales, etc., que han llevado a cuestionar hasta qué punto corres-ponde a la escuela impulsar con mayor fuerza la formación de valores.


De la misma manera, dicho autor ha señalado (o.c) que dicha formación, más que un tema cognitivo, se encuentra vinculado a la dinámica de los afectos y no sólo requiere del comportamiento racional de principios y normas, sino que necesita ser fincado en actitudes y el desarrollo de fortalezas (p. 1-2).


Por ende, el Aikido de la Escuela Kurita Juku es una herramienta aplicable a la educación formal y permanente de las personas, en todos los niveles educativos (primaria, secundaria, media, superior y continua), porque es posible derivar de él aplicaciones prácticas para la vida personal, familiar, profesional y social, como se ve ya en países como los Estados Unidos, donde el Aikido se está empleando en diversos campos de interés profesional, según se puede elucidar del estado del arte que se ofrece más adelante.

Como es bien sabido, aunque el tema de los valores ha cobrado importancia en la actualidad, no constituye un tema nuevo pues se ha señalado que el proyecto educativo siempre ha estado ligado al tema de los valores (Díaz Barriga, o.c.), si bien ha sido abordado por aproximaciones didácticas discursivas y no pragmáticas, a sabiendas de que los valores son algo que debe ser practicado y no solamente platicado. Es necesario que los valores formen parte de la persona, que se integren a su personalidad y es por ello que el Aikido puede ser de gran ayuda para lograrlo dado que promueve la práctica de los valores fundamentales y universales que nos hacen humanos, dejando fuera las discusiones, los preceptos y las teorías que suelen surgir alrededor de ellos y los dejan en el nivel de buenas intenciones.

 

En el Aikido de la Escuela Kurita Juku los practicantes descubren que el tema de los valores no es un mero discurso sino que se vuelven algo vital y absolutamente tangible, por lo cual es posible proponer el empleo de esta actividad como una didáctica auxiliar que –a través de la corporeidad y la acción concreta– puede lograr el fomento de los valores que son indispensables para el desarrollo de lo que desde este momento se va a considerar como una competencia humana, propia del siglo XXI, que se traduce en la “profesionalización” de la naturaleza humana de los educandos, lo cual es el camino para lograr la mayor grandeza humana.




NOTAS



1 En la Escuela de Shihan Kurita se han desarrollado cuatro diferentes formas de práctica: (a) la general, llamada IPPAN GEIKO, que es la que se ha dado a conocer durante poco más de cuatro décadas en todos los países en los que actualmente se practica el Aikido, y (b) tres más, reservadas a los alumnos de su escuela y que constituyen por un lado el aspecto fino del arte creado por O’Sensei y por el otro la nueva teoría desarrollada que permitirá perpetuar el arte y evitar que se pierda o siga en el nivel elemental en el que se ha encontrado durante todos estos años de difusión internacional.

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