YUTAKA KURITA


Por Dr. José Carlos Escobar Hernández
5º.Dan en Aikido – Kurita Juku Aiki

 

 

 

 

 

 


En México los sistemas de lucha gozan de una enorme popularidad. No solamente hay muchos aficionados al boxeo, sino también a la lucha libre, la cual tiene una larga tradición y ayudó a difundir artes como el karate y el judo incluso a través del cine. Además los campeones olímpicos mexicanos también han generado una enorme popularidad por estas artes a través de sus logros en el deporte coreano denominado taekwondo. 1 No obstante, y a pesar de la proliferación de escuelas de artes marciales de estos tipos, es importante evaluar el impacto general o específico que producen dichas artes en los practicantes. Ya existen estudios (Elias y Dunning, 1996; Bourdieu, 1996) que abordan el tema deportivo desde el punto de vista sociológico, pero el enfoque general suele recaer en su aspecto como espectáculo (Cagigal,1983).

De tal manera, resulta importante y pertinente indagar y evaluar la actividad japonesa denominada Aikido desde una perspectiva detallada y desde el interior mismo de los lugares donde se practica. De tal suerte, no resulta exagerado ni arriesgado afirmar que Kurita Juku Aiki, la escuela de Shihan Yutaka Kurita 2, es no únicamente el mejor lugar para ello, sino tal vez el único en todo México y en muchas otras partes del mundo. La razón: Shihan Kurita fue alumno directo del Fundador del Aikido y es de los pocos que se han dado a la tarea de elaborar una teoría que le estaba haciendo falta.

 

El Aikido es un nuevo paradigma que cambia radicalmente el concepto del combate por otro de no violencia y armonía, para convertirse no solamente en un arte de “pelear sin pelea”, ideal largamente perseguido por los grandes maestros guerreros de la antigüedad, sino una fórmula de crecimiento y desarrollo humano, cuyas meta final es el éxito, entendido como grandeza humana. 3

 


Es necesario observar que el término “artes marciales” surge en pleno siglo XX, posteriormente a la Segunda Guerra mundial. La invasión norteamericana al Japón atrajo la atención de sus formas de pelea, que en inglés fueron llamadas martial arts y que fueron prohibidas en dicho país durante los años que duró la intervención. Ello obligó a los maestros japoneses a renunciar a ellas o bien a modificarlas, tanto en sus formas como en sus objetivos. Para este momento, el Aikido ya estaba siendo desarrollado y tras el conflicto bélico se convirtió en el ejemplo más acabado de dicha transformación, por lo cual cuenta con apenas ocho décadas de haber sido creado y poco más de cuatro de haberse dado a conocer a nivel mundial y también en México.


Según Becerra Cárdenas (2012), el judo, inventado en 1888 también en Japón, fue traído a México por un presidente mexicano, el General Plutarco Elías Calles, entre los años de 1927 y 1928 y ello se debió inicialmente a su interés en recibir clases de acondicionamiento físico y jiu-jitsu (de origen igualmente japonés), pero al poco tiempo las clases comenzaron a ser impartidas también en la Escuela Nacional de Maestros (Normal) y posteriormente llegaron más instructores que promovieron el jiu-jitsu en varias escuelas deportivas. Asimismo, de acuerdo con la Revista Cinta Negra, especializada en artes marciales (2012) fue con la llegada de un empresario japonés en 1958 que se impartieron las primeras clases de karate y un año después surgió la primera escuela de taekwondo, arte de origen coreano que se practica como deporte olímpico y es el que mayormente conocen y practican los niños mexicanos en la actualidad dada la proliferación de escuelas que se ha producido en nuestro país.


En 1964, el judo se convirtió en un deporte olímpico y en 1988 se establecieron las categorías femeninas tras lo cual las artes marciales se extendieron para todo público. Adicionalmente, el cine y la televisión también contribuyeron a la difusión de las artes marciales. En la década de 1950 surgieron películas como Los siete Samurái de Akira Kurosawa, quien dirigió muchas películas sobre el tema, en tanto que de 1972 a 1975 los norteamericanos produjeron la serie de TV Kung-fu en la cual utilizaron un nuevo género de acción, artes marciales y western que se transmitió en México y resultó muy exitoso en aquellos años.


Al respecto, se ha señalado en diversos libros y fuentes electrónicas de aficionados como la de Elche digital (2011) que en dicha serie se describió la historia de un hombre cuyas habilidades de pelea, aunque impresionantes, eran mucho menos importantes que la armonización del cuerpo con la mente y el espíritu experimentada por el protagonista, cuyo maestro le había brindado la sabiduría del kung-fu que era mantenida en secreto por un grupo de monjes taoístas. La combinación de misterio, exotismo y espiritualidad contenidos en el programa contribuyeron enormemente al interés del público en las artes marciales, que desde entonces comenzaron a ser vistas como algo más que meras artes de pelea.


Lo anterior resulta evidente al observar el obvio atractivo actual de dichas artes, que son vistas como medio para aumentar la confianza en uno mismo, para obtener una cierta disciplina y, en ese sentido, adquirir igualmente una determinada formación. 4 Su práctica como sistemas de defensa personal se ha incrementado en gran número, sobre todo entre las mujeres y los niños, como parte de su educación no formal, dado que en muchas de estas artes se han desarrollado programas para enseñar a las personas más pequeñas o frágiles a defenderse de asaltantes mayores y más fuertes.


No obstante, con el Aikido no ha sucedido lo mismo dado que no ha recibido una difusión adecuada y han sido más bien los adultos quienes se han interesado en él debido a que –como se describe en la presente investigación–, busca el desarrollo de la conciencia, las fortalezas humanas y la formación de hábitos orientados a la erradicación de toda manifestación de violencia. Es por ello que el Aikido se conoce como “el arte de la paz”, un arte que demanda el nuevo siglo.


Según ha hecho notar Homma (1993), a pesar de haber ya muchas escuelas en las que se imparte el Aikido a niños y jóvenes, la información disponible sobre el tema, en los Estados Unidos y en Europa –y por ende en México–, es distinta del Aikido creado originalmente en Japón por su inventor, el maestro Morihei Ueshiba (pp. xv-xvi). Esto se ha debido, principalmente, a que su propuesta final sólo pudo ser conocida por un muy reducido número de sus alumnos y también a que se ha desvirtuado durante la difusión mundial iniciada hace un poco menos de cinco décadas tras de su fallecimiento. La principal causa de ello radica en la manera en que han solido percibirse las palabras y conceptos en las culturas ajenas a la japonesa, como se puede ver, por ejemplo, con los dichos y muchas otras expresiones, como cuando se afirma que “A la piedra que rueda no se le acumula el moho”. Esta frase puede ser interpretada lo mismo en el sentido de que “Hay que moverse y cambiar rápido de intereses” –interpretación en Occidente– o bien de que “Es necesario evitar moverse para lograr una hermosa cubierta de moho” –interpretación japonesa– (Homma, o.c.).


De tal suerte, al hablar del entrenamiento en artes marciales como una herramienta educativa, este mismo autor también ha considerado que es un error que los padres dejen que sus hijos estudien un arte marcial si no entienden que constituye un método educativo (Homma, o.c, pp. 5-7).


El Aikido es un método para aprender sobre la armonía y la calidad humana, y la clase es un espacio en el cual un niño o un adulto pueden desarrollar su individualidad dentro del contexto de una práctica marcial. Sólo que ahí los alumnos aprenden principalmente a colaborar entre sí, ajenos a cualquier intención competitiva, pues en Aikido no existen los perdedores puesto que su principal objetivo es el desarrollo humano de todos los practicantes. Evidentemente son pocas las artes que enfatizan este objetivo bajo la premisa de que no es necesario que ninguno de los practicantes “venza” o se “deje” vencer por el otro, ni que lo “controle” o “se deje controlar”, sobre la base de que ello los hace negligentes o abusivos.


Las técnicas de Aikido funcionan conforme a su elevado objetivo sólo cuando son absolutamente correctas en su ejecución y ello puede llevar algunos años de meticulosa práctica, a pesar de que en realidad son demasiado sencillas: extrañamente, lo más simple suele ser lo más complicado en esta vida, por la carga que cada individuo suele traer consigo, o bien por el paradigma y los prejuicios aprendidos a lo largo de su vida. Homma (o.c.) también ha señalado al cine como una fuente de ideas negativas respecto de las artes marciales ya que las películas se han vuelto cada vez más violentas desde los días de John Wayne y han acostumbrado al espectador a esperar que cada nueva película sobrepase en violencia a la anterior.


Sobre la percepción que se tiene de las artes marciales Homma señala:


Es necesario que la gente se entere de que no todas las artes marciales son violentas y que, en cambio, la práctica de un buen arte marcial puede tener un impacto definitivo en los niños y en las personas en general, quienes pueden mejorar como personas e influir positivamente en su entorno (pp. 11-13). 5


En Aikido se aprende que las cosas no se resuelven a golpes sino que es mejor resolverlas de una manera sana, segura y constructiva: En palabras de su fundador:


“El mundo está enfermo de violencia y el Aikido es una medicina para contrarrestar ese mal”. 6

Son muchas las cosas importantes y los detalles que Shihan Kurita aprendió de su maestro, por lo cual se ha dedicado a enseñar el Aikido como fue desarrollado por O’Sensei Moriehei Ueshiba hasta los últimos y culminantes años de su vida en el desarrollo del Aiki (la formula de unión de la energía humana con la energía de los demás seres humanos y eventualmente con la del Universo). Más aún, el profesor Kurita ha trabajado muy intensamente durante poco más de tres décadas para llevar el Aikido un paso adelante en su evolución. Con ello supera a todos los demás instructores que han impartido la enseñanza del Aikido tanto en los EUA como en Europa.






NOTAS





1 Véase: El Cine de Luchadores de Nelson Carro, publicado por la Filmoteca de la UNAM, Colección Filmografía Nacional, México, UNAM, 1988.


2 La palabra Shihan significa que es un “modelo de maestros”, una autoridad que está al servicio de  los maestros interesados en superarse y conocer los secretos  del arte que recibió directamente del fundador del Aikido., dado que además fungió como su ayudante y secretario durante los últimos diez años de su vida. “pelear sin pelea”, ideal largamente perseguido por los grandes maestros guerreros de la antigüedad, sino una fórmula de crecimiento y desarrollo humano, cuyas meta final es el éxito, entendido como grandeza humana.


3 Según López et al (2012), el Aikido forma parte de un conjunto de artes de combate que surgieron en Japón durante la era Meiji (1867-1912), las cuales buscaron transformar las antiguas disciplinas guerreras en vías de desarrollo personal. Como se enseña en la Escuela KURITA JUKU AIKI, el Aikido –al menos para el Shihan (modelo de maestros) Yutaka Kurita, tiene esto mismo como objetivo principal.


4 De acuerdo con Dyck (2008), el concepto actual de “ disciplina” va más allá de las estructuras de control y castigo, lo cual –en su opinión–  resulta evidente cuando se consideran las formas innovadoras en las que se están cultivando regímenes de auto-disciplina dentro de los campos del ocio y el auto-desarrollo. Pero principalmente, afirma, se reconoce la energía positiva y potencialmente creativa que puede derivarse de un entrenamiento disciplinado.


5 Cabe señalar que –a la fecha– se han encontrado resultados contrastantes respecto de los supuestos efectos de la participación de los jóvenes en las artes marciales que van de las muy positivas (producen bienestar y fomentan conductas pro sociales y de colaboración) hasta las muy negativas (ocasionan conductas antisociales y agresividad en ellos), pero Vertonghen y Theeboom (2012) han hecho notar que el resultado depende tanto de la estructura o naturaleza del arte practicado como del tipo de instrucción recibido. Por ello, es muy importante acercarse a la escuela Kurita Juku Aiki, no solamente porque es una escuela del mayor nivel sino porque transmite enseñanzas recibidas de primera mano por Shihan Yutaka Kurita.


6 Palabras de Morihei Ueshiba según reporta el maestro Yutaka Kurita. Cabe anotar que este profesor es el máximo representante del Aikido en México desde el año de 1979.


 

 

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